lunes, 3 de septiembre de 2007

Cronica de un suseso.

Di unos cuantos pasos: cincuenta, sesenta, noventa o un poco mas, no lo recuerdo exactamente. De pronto me vi advenedizo frente a la fachada de una casucha vieja. Quede petrificado, ese lugar era de alguna manera vaga, exageradamente extraño.
Me dirigí a uno de los ventanales polvorientos donde difícilmente pude darme cuenta de que se encontraba deshabitada, empuje la desgastada puerta y me limite a entrar ,en ese momento solo deseaba saciar la curiosidad que ese lugar me provocaba; mire a la izquierda, a la derecha y pronto me di cuenta de que me encontraba en una sala, con algunos muebles viejos, polvorientos y de pésimo gusto. De pronto ahí un ruido extraño que provenía de alguna habitación en la planta alta. Con un deseo incontenible, busque las escaleras que me llevarían a aquella aun desconocida habitación y al encontrarlas me dispuse a subirlas.

Me encontraba absorto y me sentía en la cumbre de ese magnifico misterio. En ese momento una silueta se poso frente a mi, tomando la forma de un ser horrible que me seria muy difícil describirle, pues ni el mismísimo Fantasma de Canteville podría igualársele, ¡en mi vida pude ver cosa parecida!
Quede perplejo, sentí que había envejecido en solo un instante, no sentía ningún miembro, pues quede petrificado; sin embargo con algunos forcejeos logre mover mis piernas y salí huyendo despavorido de tan horrible lugar. Corrí tan rápido que ni el gran Mercurio podría superar tal velocidad y pronto me vi cuesta debajo de aquella cumbre de esa gran montaña.

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