sábado, 1 de septiembre de 2007

El dolor que me causo tu engaño

Todavía recuerdo aquella suave agonía que sentí aquel día cuando supe, le noticia de tu engaño.

Era una noche de verano, de aquellas cuando el cielo es mas frondoso, decorado de la luna y mil estrellas; yo te esperaba tan fielmente como siempre junto al roble, si es que aun lo recuerdas también recordaras que fue ahí donde pactamos nuestro idilio y consigo nos juramos amor eterno, si, ahí estaba tan puntual como siempre esperando tu llegada ¿cómo iba a saber que jamás llegarías?.
Estuve ahí a las ocho en punto y conforme pasaba el tiempo iba acreditándole inconvenientes al “por que” de tu retardo pues aun ilusionada, esperaba ansiosa la llegada de mi amado y mas sin embargo...¡tu no llegaste!.
Así intente solo no darle importancia al motivo de tu ausencia, pues talvez mañana seguramente te vería. Así pues me retire a mi casa, mentí a mis padres diciéndoles que salí con una amiga, subí a mi alcoba y soñé con el encuentro de mañana, si mañana te vería y que alegría me daba. Fue así que al otro día desesperada deseaba que el tiempo volara y así volar hacia tus brazos.
Hasta que llego la hora y el reloj marcaba justamente las siete en punto. Corrí, tome el abrigo que tanto te gustaba y fui a esperarte de nuevo en el viejo roble confiada de tu regreso, pero de nuevo...tu no llegaste; Creí que tenias problemas, que algo te había pasado, que quizás era tan grave que tuviste que faltar de nuevo a nuestro encuentro y así de nuevo me dedique atribuir obstáculos graves que evitasen nuestro encuentro, pensando que quizás al otro día, si llegarías y me llevarías contigo como lo habías prometido, así fue que paso el tiempo y yo te esperaba en el viejo roble , pasaban los días y ya no encontraba pretextos para justificar tu ausencia ,pasaron los meses y de pronto me vi sumida en la mas fría oscuridad y fue así como me di cuenta, de que todo era un engaño...

Tu jugaste con mi ser y provocaste mis lagrimas y mis sollozos, tu mataste mi esperanza y apuñalaste una daga cuando me di la espalda, tu me prometiste, tu me juraste y ahora no se que hacer conmigo.

Ahora estoy sola esperando la llegada de un ser desconocido ¿dónde estas? ¿qué paso con tu palabra de honor? O es que acaso...¿también fue un engaño?
Hoy no se como consolar a mi alma herida, ni donde darle entierro a mi cuerpo, hoy no encuentro la sonrisa que tu antes me decías que te gustaba, hoy...

Hoy no se nada,¡nada! Excepto que...
...nunca sentí tanto dolor, como aquel dolor que me causo tu engaño.

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