Era una noche sombría y el bosque en la penumbra estaba, tan solo bajo el roble me encontraba, sin ti, sin tu calor y solamente con tu ausencia. Yo solo cabizbajo estaba. Fue entonces que recordaba aquellos días donde tú a mi lado aun estabas, donde tus sonrisas aun eran mías y la brillantes de tus ojos solo yo contemplaba, si, aquellos días donde aun eras mía y el sabor de tus besos aun en mis labios quedaban, Ho si... tú eras mi dama, solo tu la mas amada, la única a la que mi corazón entregaba y solo a ti te adoraba, Ho si... tu eras mi dama, con la única que soñaba, tus fantasías eran mías y mis sueños solo eran contigo, Ho si, cuanto te amaba, te amaba tanto que la vida daba por causar una sonrisa en tu cara, Ho si, yo te amaba, en espíritu, cuerpo y alma, eras lo único que deseaba ¿quién iba a decir que aquel maldito día, de mis brazos tu te irías? Y es que no lo creía tu decías que me amabas, tus poesías eran mías, tus besos y tus carisias ¿qué tenias? No sabia, pero aquel día algo extraño en ti había y yo solo no entendía, te veía en la lejanía platicando con tu amigo y yo solo a lo lejos te veía, te miraba soportando la apatía que en ti había ¿qué pasaba? No sabia y yo solo a lo lejos te esperaba, mientras el tiempo solo pasaba, pronto veía tus sonrisas y tus gestos contemplados por el traidor que a tu lado estaba, hasta que pronto...la tortura se acababa, tu regresabas a mi lado y eras solo mía, yo te veía con locura y con ansía tu beso esperaba, Ho si, lo esperaba pero cuando frente a mi por fin estabas y mis labios con deseo tus besos deseaban, tu solo...me ignorabas.¿qué pasaba? No entendía¿ que te hice que me odiabas y solo no me hablabas? Fue así que de nuevo te alejabas y yo en demencia tu brazo sujetaba ¿ qué tenias? ¿qué pasaba? ¿por qué no contestabas? ¡ah! Ya no aguantaba, así que te estreche entre mis brazos tan fuerte que no escapabas, te decía al oído el miedo que me causaba tu ignoro y de pronto tu solo llorabas ¿qué tenias, que pasa? ¿por qué solo no me hablabas? No entendía, no comprendía y una inesperada ira me mataba, me consumía y tu solo forcejeaba, intentando entre mis brazos escapar ¡no podría! No dejaría que te alejaras y de pronto cuando la ira incrementaba, mi mano rozo tu rostro y una herida en ti causaba, no entendía, deseaba me perdonaras ¿lo harías? No sabia y es que mi mano como una espina te tocaba, esto ya no era amor, esto ya era ira, pero aun así te amaba, fue así que te alejaste de mis brazos y corriste a los de aquel traidor extraño ¿qué pasaba? No sabia, solo deseaba que me perdonaras y tu esencia ausentaba. Fueron así pasando las noches y también pasaban los días y tu solo... no llegabas, dime: ¿ es que no me perdonabas?
Fue así que el olvido me fue asechando y con ello el recuerdo de tu cara mi corazón torturaba ¿qué pasaba? No sabia, solo sé que te perdía y tu ya no llegabas. Así que entre tanto tiempo y una soledad oscura decidí ir en tu busca para así encontrar mi alma; llegue a tu casa y entre por tu ventana y tu ahí estabas, tan hermosa como siempre, pero algo extraño ahí estaba, y la foto del traidor en tu buro postrada ¿qué era? No lo creía ¿dónde estaba la rosa que te di y que te encantaba? ¡no estaba! Ni la caja, ni el retrato, ni la carta de amor que leías antes de ir a la cama estaba ¡si, no estaba! Tu solo me olvidabas ¡traidora! Eso eras, traidora y no otra cosa y una gran ira cubría la melancolía de mi alma. Entre sin tacto por tu ventana y te dije que te amaba, tu solo me veías con extrañeza absoluta, no entendías lo que pasaba y tu cara me mostraba el temor que te causaba ¡no entendía! ¡no creía! Tu ya no me mirabas con esa dulzura tuya, tu solo me odiabas y ya nadie mas importaba y entonces la ira me consumía, tome tu cuello y pregunte que pasaba y tu solo llorabas ¡que tormento! Ya no soportaba y de pronto... gritos infernales se escuchaban, ya no supe nada, desperté y hundida en el sueño estabas y sangre en mis manos chorreaba ¿qué era? ¿qué era lo que pasaba? No entendía, no creía y tu no despertabas. Así que fui meditando y encontré el motivo de lo que pasaban al no encontrar un engaño que engañase a mi alma, tome una daga y en mi pecho sin piedad la clavaba, ahí mis gritos y mi visión turbia quedaba ¿qué pasaba? No entendía pero todo en la penumbra quedaba, fue así que desperté del encanto y con mis manos te di y le di descanso a mi alma, hice justicia a mi vida y con injusticia termine con tu vida, no entendía, no quería, eso era lo que pasaba y fue así que aun la sangre de mis manos chorreaba, ¡ha! Ya no entendía, y cuando me di cuenta en el bosque en penumbras me encontraba...
sábado, 22 de septiembre de 2007
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