Forcejeaba entre arenas movedizas, y los gusanos se comían mi boca. La esperanza había quedado nula y la muerte se aproximaba; Gritaba, lloraba y gemía, pero nadie me escuchaba. De entre la penumbra no vi nada, ni una mano amiga...
Por ahora... solo esperaba mi muerte y abrazaba al destino que me aguardaba, ¡no había mas que hacer! Hasta buscar una razón que me aferrase a la vida era vago, ahora ya no quedaba nada.
Pronto pasaba el tiempo y el dolor se convirtió en monotonía, una monotonía que llego a ser indolente y los gusanos...devoraban mi boca; Y al no encontrarle sentido alguno a mi espera por la muerte, me puse a pensar sobre lo interminable que era mi muerte, pero esto también era inútil y poco a poco también indolente, ya no me dolía morir, ni siquiera por una causa absurda que era una circunstancia casual. Fue así que de nuevo me puse a pensar, esta ves, en lo que acontecería ¿qué habría mas aya de la muerte? Quizás un fin, quizás un principio-me respondía a mi mismo- pero todo esto se volvía complejo, tan complejo, que ya no comprendía el principio de mi duda, ¿qué mas daría ahora? ¡la muerte llegaría! Pero solo..no llegaba. Jamás pensé que morir fuera tan duro, tan... lento y tan absurdo, jamás pensé morir en una posición incomoda como en la que me hallaba, pues la muerte solo llega, y solo...no llegaba.
¡Que fastidio! Pudiendo utilizar mi tiempo en otra cosa ¿qué haría mientras esperaba al barquero?- me preguntaba- quizás pensar en el mañana, pero una ves muerto ¿que sentido tendría? ¡Ninguno!- me respondí a mi mismo- ¿en que pensaría? ¿acaso en el olvido? ¡absurdo! No encontraba temas, ni siquiera disfrutar de algún problema de filosofía o pensar quizás, en los secretos de la vida ¡maldita muerte! ¿por qué tardaba tanto? ¿qué hice yo, para merecer ese maldito retardo del fin de mis días? Y no con ello quisiera decir que lo esperaba ¿quién espera su muerte? Solo saben que cuando llega, llega y solo eso ¡ah! Que afán el mis el confundirme, pero es que ya no encontraba temas de importancia, con los cuales hacer menos tediosa mi muerte, hasta que de pronto...¡ahí una voz! Provenía de la oscuridad del vació y me preguntaba mi nombre- ¿quién eres?- me dijo- ¿acaso tu eres el que sueña conmigo?- yo solo quede en silencio, pero al no oír de nuevo palabra alguna, decidí usar lo que quedaba de mi boca para decir mi nombre, el cual no dije y solo respondí absurdamente- solo soy un hombre- ¿qué haces aquí? -volvió a preguntar- espero a mi muerte- le dije- pero solo no llega- ¿crees acaso que debes morir?- pregunto- ¡no lo se!- respondí y me quede perplejo, en verdad jamás me pregunte eso ¿la muerte se merece o solo se obtiene? no supe responderle y quede callado esperando a que el silencio regresara, pero no regreso y solo se oyeron las palabras secas de aquel ser o aquella cosa aun desconocida que provenía de las profundidades del vació- ¡quédate quieto! –grito-aun no es tu hora, tu solo eres un hombre que sueña conmigo, afanado en esperar su muerte que aun no llega ¡no morirás!- dijo en tono sereno- hoy no es tu día, pero ¿por qué sueñas conmigo? –ni yo mismo lo se –respondí ¿acaso sueño contigo? Si ni yo te conozco ¿cómo es que sueño con un vació?- el vació esta en tu mente y tu solo eres un hombre que sueña conmigo, en el vació de su mente –re pitio- pero es que yo no entendía, la verdad se esclarecía, ya no le encontraba sentido a lo que pasaba, si yo era un hombre que soñaba con “el” en un vació de mi mente, entonces... ¿quién era “el”? como decidí llamarle al no distinguir sexo en el tono de su voz, ¿quién eres?- pregunte- y esta ves solo el silencio me contesto- ¿quién eres?- repetí- pero solo recibí con un tono distinto y casi inaudible la repuesta- soy lo que llamas conciencia, si es que esperas la muerte en el vació de tu mente- ¿mi conciencia?- pregunte- yo si- dijo- pero la otra era la muerte que se quejo porque soñabas con ella- ¿la muerte? Que acaso ¿ella no es mi conciencia?-pregunte- no- respondió- tu conciencia jamás se hallara en el vació de tu mente, yo soy tu conciencia y soy la que come lenta y tardíamente tu boca...
en ese momento quede perplejo ¿cómo? Es que no entendía, la adrenalina recorrió mi cuerpo ¿cómo es que mi conciencia me comía? ¡ no entendía! Y era tanta mi desesperación y mi miedo que como pude moví mi pierna y a esta le siguió mi brazo, mis forcejeos y mi miedo me impulsaron a vivir una ves mas ¿qué pasaba? No entendía, quizás era un sueño, si, soñaba y fue así que intente despertar y así como lo intente... ¡desperté! Estaba en mi alcoba en penumbras, tendido en le suelo y una daga en mi mano ¿qué era esto? ¿acaso era mi conciencia la que me tentó a soñar con la muerte? Pero...¿por qué una daga en mi mano? ¿fue la que insito a mi conciencia a soñar con la muerte?
Fue entonces que el silencio gobernó de nuevo y así fue roto con el leve sonido de un papel cayendo, yo me quede perplejo y así como fue cayendo, lo tome, prendí la lámpara y note que era un pagare, que decía así:
cobro: un intento de suicidio.
pago: cargo de conciencia.
Se debe: absolutamente nada .
Att: la muerte.
Y con unas pequeñas letras escrita en la parte inferior, la leyenda de: “ya llegara tu hora”.
Fue entonces que depuse de unos minutos y ya una ves asimilada la impresión, comprendí que aquel hombre que soñaba con el vació, era yo.. soñando con la muerte.
lunes, 3 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario