sábado, 13 de octubre de 2007
La mitad de mi alma.
Entre rosas e4spinosas tuve que caminar, ahí, lejos, al horizonte donde te encontrabas con la cabeza gacha, ¿que buscaba? Una parte de tu alma respondías ¿y donde estaba? Ni una palabra me decías, así que sin mas preámbulo y al verte preocupado decidí ayudarte sin pensar en lo difícil que seria cruzar el abismo y el umbral que nos separaba y así fui corriendo, sin conocimiento de lo que me aguardaba y conforme iba transcurriendo el tiempo en la sombra me quedaba, ¡grítame, dime algo! Gritaba, pues el silencio de la noche era lo que mas odiaba y pronto oí tu canto, nuestra canción tarareabas, era hermosa. Y seguí tu vos hasta terminar frente a un vació que quizás era mi conciencia confundida, ¿que pasaba? No sabia, yo solo marchaba hacia ninguna parte, con miedo y un terrible escalofrió que recorría mi espalda, poco a poco fue consumiéndome el miedo a lo desconocido pero de nuevo ponía atención a tu canto y sin darme cuenta caminaba, tu eras el cantor que motivaba a mi alma y cuando menos lo esperaba, el peligro había pasado y a salvo del peligro me encontraba, ¡gracias, muchas gracias! Te gritaba y sin saber si me escuchabas imaginaba esa sonrisa marcada, aquella que tanto me encantaba y así fui de nuevo caminando hacia ninguna parte mas haya del final del sendero buscando la parte perdida de tu alma, esa... que tanto te afligía y te dejaba con la mirada perdida, así fue que al verte advenedizo entre tus pensamientos decidí correr hacia el abismo y lanzarme al otro lado del risco y fue tanto mi deseo de estar contigo que aun con un miedo que me estremecía, salte y llegue hacia el otro lado, cuando de pronto me di cuenta que aun faltaba cruzar el umbral donde todo sentimiento me dejaría desnuda ante tus ojos y ese era el reto mas grande pues mi secreto mas oscuro era seguirte amando, así que seguí caminando y en el camino pensando ¿qué seria, que pasaría? Me quedaba en duda y el dolor me comía de verte sufriendo a ti mi ser amado, cruce el sendero de mis miedos y al horizonte se distinguía el amor, la felicidad y el deseo, si, a aquellos sentimientos tan abstractos les temía mucho mas que a cualquier sentimiento bizarro, mordía mis labios y me estremecía al ver la belleza de lo que se llama romance y lloraba de solo pensar en tener una sonrisa en mi rostro, ¡que miedo! Del odio al amor prefería el odio y consideraba al amor como la sensación mas absurda, burda eh infame que pudo sentir el ser humano y cuando comenzaba a convencerme de que lo odiaba y de que llegar al umbral ninguna pena valía... oí tu llanto y un instinto desconocido que no sabia que en mi ser coexistía apareció, corrí velozmente aun enfrentando cada uno de mis miedos, vi de cerca a todos y a cada uno pero ninguno se comparaba con saber el sobre el dolor de tu alma, corrí rápida y veloz y llegue hacia aquella luz y ni siquiera el reflejo de la luz que traslucía pudo ser tan segadora como para no cruzarla y así pues... llegue hasta ti, estabas sumido en un mar de lagrimas y yo denuda ante tus ojos en cuerpo y alma, ahora podías ver que yo te amaba, sabias mi secreto y no importaba, camine y me tomaste en tus brazos y justo cuando te dije que te ayudaría a encontrar esa parte de tu alma, sellaste mis labios con un beso y dijiste: eres tu, ya te esperaba, fue así que comprendí que el sacrificio valió la pena y que eras lo que mas amaba a pesar de el gran temor que me daba pero eso ya no importaba pues nunca mas quebrantaría la unión de nuestras almas, que con el amor que pactamos ya se habían convertido en una....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario